Es una verdad que la mayoría de nosotros nos manejamos con las ideas de los demás, opiniones ajenas que constituyen nuestro “pan de cada día”. Tal es así que culturalmente hay ideas equivocadas desde sus bases, ideas que se hacen verdades, sobre todo cuando se nos repiten incansablemente a través de los medios, en periódicos, en las cadenas televisivas y las redes, convirtiéndose así en persistentes cadenas y doctrinas para seguir y proclamar.
De esta manera miríadas de ideas se terminan proyectando en los medios como verdades, pero que sí utilizamos el discernimiento, solo son en realidad engaños elaborados sobre falsas opiniones mentales bien disfrazadas de verdad.
Por lo tanto, estamos esclavizados por muchas ideas y opiniones generales del mundo, pensamientos que, sin verdadero fundamento, nos ordenan a seguirlas por encima de nuestras propias Ideas que tal vez, quizás estén más cercanas a la verdad y sean mejores que aquellas otras que difundidas alocadamente, a diestro y siniestro por la opinión general nos invaden cada día.
Platón en su «Mito de la caverna» muestra en detalles, la condición del origen de las ideas falsas en las que siempre estamos esclavizados y las proyecta como las sombras ilusorias del fondo de dicha situación esclava. La generalidad de las falsas opiniones que circulan a todo tren por los medios, son utilizadas por “los de arriba”, que bien sea “conscientes o inconscientemente” están tratando de controlar a las mayorías de siempre, que no sabemos muy bien adónde vamos cada día.
La literatura nos habla siempre de “las masas de gentes” que deben y tienen que ser dirigidas para su control y provecho, mediante el uso de la propaganda que sutil y engañosas maneras, constituye el pretexto principal para el mejoramiento y bienestar común”,
Estamos en este tipo moderno de Sociedad que a priori, se nos presenta como lo mas Ideal, que hay que seguirlo a toda costa si queremos ser felices. Tal es así que se nos ofrecen toda una suerte de loterías, dadivas y privilegios de clases, si queremos obtener el premio gordo de nuestra propia libertad. En cierto modo, la libertad que nos ofrecen puede estar en entredicho y siempre amenazada mediante el miedo psicológico de perderla en parte o para siempre, y con esa herramienta del miedo nos gobiernan cada día.
Aquellos pocos espirituales que no se creen en esta “sociedad del bienestar”, una idea divulgada y disfrazada con una aparente bondad y libertad, toda una falsa idea de que para lograr la única libertad posible nos llegará siempre de afuera de nosotros, y que solo se hace realidad si obedecemos a aquellos mismos que presumen ser los más listos y ricos, a los que por supuesto hay que imitarlos como una fantástica meta.
Hay que abrir bien los ojos para ver que las ideas establecidas hoy por hoy, no siempre han sido las mejores y aunque algunas son “casi buenas” por su propia naturalidad, en cambio hay muchas otras que deben ser bien revisadas para mejorarlas, puesto que sus derivados frutos cosechados hoy en día, son de por si muy amargos para el consumo humano.
Hay que despertar y visualizar otra salida.